Bajar a oscuras (episodio #5)

La noche que Aparicio Gauna desapareció, el ascensor del edificio no funcionaba. Por decisión propia o bajo amenazas, solo o acompañado, Aparicio Gauna había bajado los 66 escalones que lo separaban de la planta baja. Allí, inexplicablemente, se había esfumado.

La puerta del departamento no mostraba signos de violencia, y en el interior, todos los ambientes se encontraban en perfecto orden. La billetera y el teléfono celular seguían sobre la mesada de la cocina, fue lo primero que vio la empleada cuando entró al departamento. La porción de ravioles que Aparicio Gauna había encargado por teléfono dos días antes, estaba a medio comer, junto a una copa de vino de la que nadie había bebido.

¿Que los escalones fueran 66 tenía alguna importancia? Difícil saberlo entonces, pero el chico del delivery aseguraba haberlos contado uno a uno mientras bajaba, después de que Aparicio Gauna cerrara la puerta sin darle propina.

Los peritos registraron piso por piso. Tomaron fotos y huellas, interrogaron a los vecinos. Poco antes habían revisado la azotea, las cornisas y los tanques de agua.

El gran hall del edificio era frío y señorial. Un cordón de cinco policías impedía que los curiosos se acercaran al ascensor enrejado y a la escalera de mármol. El viejo de saco gastado se mezcló entre los que llegaban en busca de algún detalle escabroso, las versiones hablaban de un hombre que había sido tragado por las escaleras.

—¡Es inútil que busquen arriba —gritó el viejo—, hay escaleras por las que solo se puede bajar!

Parado junto a la puerta del ascensor, el inspector dejó de leer el reporte que acababan de acercarle. Levantó la vista y recorrió las caras que se asomaban por detrás de los uniformes policiales. Al ubicar al viejo, hizo una mueca de fastidio, como si estuviera a punto de insultarlo. En vez de eso, se dirigió a uno de los policías que lo acompañaban.

—¿Qué es esa pavada de andar contando los escalones? —preguntó.

—Son 66 —dijo el policía—, el chico que le subió la cena no miente. 

—¡No es cierto! —gritó el viejo— ¡Una escalera jamás tiene la cantidad de escalones que aparenta, hasta un imbécil lo sabe!

El inspector sonrió con soberbia.

—¿Quién es? —preguntó.

—Un trastornado —respondió el policía—, delira. Jura que abajo, en las cloacas, acecha algo siniestro.

El viejo volvió asomarse detrás del cordón policial.

—¡Los escalones son 666 —gritó —, el número de la Bestia!

El inspector lo observaba con curiosidad. Negó con la cabeza, sonreía.

—Déjenlo pasar —dijo en voz baja—, puede ser divertido.

El viejo se acercó despacio. Su recelo impacientó al inspector.

—¡Vamos, hombre —lo apuró—, necesitamos resolver este tema!

Cuando por fin estuvo frente a él, lo invitó a sentarse en la escalera.

—No tengo sillas —se disculpó—, pero al menos es mármol de Carrara.

El viejo permaneció de pie y con la cabeza gacha, evitaba mirar la escalera. El inspector se sentó algunos escalones por encima del piso.

—Se comenta que usted sabe —dijo—, me gustaría escucharlo.

—Nos están invadiendo —afirmó el viejo.

El inspector le siguió la corriente:

—Escuché que emergen de las cloacas, suena siniestro.

—Brotan de las cloacas y de los muros antiguos, de las alcantarillas. Pueden tomar cualquier forma, se encarnan, son seres que están vivos sin dejar de estar muertos.

El inspector frunció el ceño.

—¿Y Gauna? —preguntó— ¿Tiene alguna teoría sobre lo que pasó?

—Subieron por las cañerías. Treparon en silencio, desde lo profundo.

—Otra vez las cañerías…

En viejo afirmó con la cabeza.

—Son oscuras y húmedas —dijo—, laberínticas.

El inspector insistió:

—¿Y Gauna?

El viejo se mantuvo en silencio, la vista clavada en el piso.

—¿Lo vio?

—No.

—¿Seguro?

—Tal vez alguien sí, que lo hayan visto no es bueno.

—Pero al menos está vivo…

El viejo se demoró en contestar.

—Vivo pero muerto —dijo—, vaciado. Como una cáscara hueca, idéntica a sí mismo.

El inspector fingió interés:

—Podríamos decir que Gauna está… ¿deambulando? ¿En un limbo?¿Perdido en esos 600 escalones que nos están faltando?

—No es cierto que falten 600 —dijo el viejo—, no se deje confundir.

El inspector arqueó las cejas. Sonrió.

—¡Recién dijo que eran 666!

—Así es.

—Y ya tenemos 66… 

—Exacto.

El inspector volvió a sonreir.

—Calcular la diferencia no parece tan complicado.

—No se trata de restar o sumar —le reprochó en viejo—. Los escalones de una escalera tienen un orden preciso, no debería olvidarlo.

El inspector suspiró, empezaba a aburrirse. La voz del viejo sonó como un susurro:

—El último tramo desciende hasta el espanto.

—¿Hasta ahí llegó Gauna? —preguntó el inspector, que de pronto parecía haber recuperado el interés— ¿Es ahí donde está?

Un policía cruzó el hall. Se acercó hasta quedar junto al viejo.

—Inspector —interrumpió—, pudieron abrirla.

El inspector se puso de pie de un salto.

—Maldita puerta —murmuró, y miró por sobre las cabezas del policía y del viejo: el cerrajero recogía sus herramientas, arrodillado junto a la entrada del sótano.

—Abajo está inundado y no hay luz —advirtió el policía—, eso explica el cortocircuito que anuló el ascensor.

Al inspector no pareció importarle.

—Vamos —dijo, y al pasar junto al viejo, le dio un golpe en el brazo—. Se acabaron las teorías, amigo.

—No baje —pidió el viejo—, no ha entendido los números.

El inspector caminó hasta la puerta entreabierta. Se cubrió la nariz con un pañuelo, sofocado por el olor del agua estancada. Bajó a oscuras, escalón a escalón. Los últimos 6.

PRÓXIMO EPISODIO #6: MAÑANA, DOMINGO 2 DE AGOSTO

(¡anotate y recibí cada nuevo episodio!)

Foto: Marcelo Cesca

15 Responses

  • Lalo Macedo
    Jul 25, 2020

    ¿Que edad tiene Aparicio?
    Es importante saberlo, porque no es lo mismo si es joven ó viejo.
    De cualquier manera, esta lectura ya me intrigó y quisiera ver lo que va a suceder.
    Gracias Pablo.

    Lalo Macedo Jul 25, 2020
    Responder
    • Jul 25, 2020

      Buen punto, Lalo, diría que decisivo. Dejame hablarlo con mis personajes, prometo darte esa información antes que a nadie.

      Pablo Mourier Jul 25, 2020
    • Jul 26, 2020

      Lalo, hoy ya puedo decirte que Aparicio Gauna anda cerca de los ochenta años.

      Pablo Mourier Jul 26, 2020
  • Eduardo Nuñez
    Jul 25, 2020

    Misterio a resolver!!??

    Eduardo Nuñez Jul 25, 2020
    Responder
  • Grace
    Jul 25, 2020

    Aparicio para mí es un hombre mayor, no imagino a nadie menor de 60 q se llame así…, por lo menos no viviendo en un edificio con ascensor… distinto sería si el relato fuera en medio de la pampa…
    yo también quiero saber como sigue!!

    Grace Jul 25, 2020
    Responder
    • Jul 25, 2020

      Puede ser, Graciela, podés estar en lo cierto. O tal vez no, y en esas escaleras el tiempo sea otro… y ni siquiera los escalones sean 66. Sospecho que muy pronto sabremos más. En el dibujo de la campanita que hay en la página principal de la web, sobre la izquierda, podés clickear y suscribirte para que te lleguen los nuevos episodios que vaya subiendo a la página.

      Pablo Mourier Jul 25, 2020
  • Daniel
    Jul 25, 2020

    Mi imagino los carteles de los manifestantes en el edificio donde se producen los acontecimientos:
    “Que aparezca Aparicio”

    Daniel Jul 25, 2020
    Responder
  • Javier García Crocco
    Jul 25, 2020

    Me gusta la foto. La narración breve, intrigante. Justo para la atención que uno dispone cuando mira el facebook. Muy buena, Pablo.

    Javier García Crocco Jul 25, 2020
    Responder
    • Jul 26, 2020

      Gracias, Javier! Contar historias como sea y donde sea. Como dice el nombre de la página, contar hasta que aclare. Un abrazo!

      Pablo Mourier Jul 26, 2020
  • Ricardo Marcelo Echezuri
    Jul 30, 2020

    ¿Cómo es el inspector? ¿Estilo Holmes o Poirot, o más tipo Sam Spade?

    Ricardo Marcelo Echezuri Jul 30, 2020
    Responder
    • Jul 30, 2020

      Sabés que… ¡no sé! En el fondo, creo que hasta me gustaría que no fuera un inspector… Esto es como charlar con amigos en la cocina, mientras estás cocinando: ¡todo a la vista! Veremos qué nos depara el Episodio #6…

      Pablo Mourier Jul 30, 2020
  • Analia Valdata
    Ago 1, 2020

    Aparentemente la invasión comenzó…esos 6 escalones que llevan al sótano formaban parte de los 66 que contó el chico del delivery…que entró por la.planta baja..
    Buen relato…intriga sin elementos rimbombantes.

    Analia Valdata Ago 1, 2020
    Responder
    • Ago 1, 2020

      Temo que ya empezó, Analía, esos 6 escalones completaron el 666. Y es probable que Aparicio Gauna y el inspector ya estén entre nosotros, sin ser ellos realmente. Gracias por comentar!

      Pablo Mourier Ago 1, 2020

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