Del Contador de Historias


foto-5De Pablo Mourier a blopa, y viceversa.

Los textos iniciales

Recuerdo con alegría aquellos primeros textos y dibujos de estudiante secundario; años de Nacional Sarmiento y de dos revistas censuradas en tiempos de dictadura. Nacional 2, cerrada con escándalo por reclamar contra la prohibición de “Alguien que anda por ahí“, de Julio Cortázar. Y  Ayesha, secuestrada de los kioscos de la calle Corrientes por publicar las “Cartas Eróticas”, de James Joyce. Audacias de estudiantes. Y sobre todo, de talentosos compañeros de curso, como Guillermo Kuitca, destacándose tempranamente en la plástica, y otros que luego lo hicieron en el ámbito editorial y el periodismo, como Fabián Lebenglik, Eduardo Desimone y Alejandro Margulis, incansable director de ambas revistas.

 

Tiempos de dibujar

Publiqué mis primeros dibujos a los 17 años, ya entonces con el seudónimo blopa, en revistas de Editorial Abril: JokerCrucigrama y Siete Días.

A partir de 1979, formé parte de la mítica revista Humor. Tiempos románticos de resistencia cultural, camaradería e invitaciones a todas partes. Inolvidable.

 

En Clarín, publiqué mis dibujos semanalmente durante 31 años. Los primeros, en 1983, con un país esperanzado que recuperaba la democracia. Aún hoy, de vez en cuando, Flora y lumbrí salen a dar una vuelta por la pampa infinita, para confrontar sus perspectivas tan distintas de la actualidad.

En 1984, me sumé como colaborador a la revista El Gráfico, de Editorial Atlántida. Gran oportunidad para aprender que hay cosas con las que no se joroba… y sumar un montón de anécdotas llenas de pasión futbolera.

En los 90, el por entonces relanzado diario La Prensa me dió la oportunidad de publicar con frecuencia diaria. Cero dibujos en stock, la adrenalina de dibujar en el buffet del diario cada mañana, la temida hoja en blanco junto al café y dos medialunas.

humorminimo.com.ar es el hoy, maravillosa etapa holística. Piezas sueltas del rompecabezas que comienzan a encajar una tras otra. Acrobacias sin red ni intermediarios: el lector como coprotagonista, aplaudiendo, criticando o ignorando. Apasionante.

 

Volver a escribir

Un placer redescubierto en tiempo presente. Con maestros como Guillermo Saccomanno y Vicente Batista. Con una mirada que en todo ve historias que piden ser contadas. Historias de giros, coincidencias y desencuentros, como las de Venganzas sutiles, mi primer libro de cuentos. O como aquellas que se entrelazan para tejer La conspiración de los porteros, la novela que asoma. Son historias simples y con un único mandato: que se lean con el mismo placer con que fueron escritas. Sería maravilloso.